Me gustan, me encantan los vinos que se hacen ahora, complejos, potentes,
llenos de matices. Son tan buenos que para mí deberían
beberse como una copa, siendo protagonistas absolutos, a lo sumo deben
ir acompañados con algún bocado pequeño, una tapa.
Sin embargo, para una comida o una cena de cuatro o cinco platos o un
menú degustación soy, cada vez más, partidaria
de acompañar las comidas en los restaurantes con vinos buenos
sí, pero de características más suaves, con menos
potencia, vinos ligeros que nos permiten llegar bien al final de una
comida copiosa, vinos como los riesling alemanes o el Makor de Elviwines,
70% bobal, 30% cabernet sauvignon, redondo, equilibrado, suave, paso
amable en boca. Moisés Cohen y José Luis Pérez
(Clos Martinet/Prioritat), son los artífices, un vino kosher
elaborado con tecnología avanzada para que en su proceso de preparación
no intervenga nadie que no profese la religión judía.
Su precio aproximado es de 16 euros. Para más señas El
Makor es un vino valenciano de Utiel-Requena en concreto. Salut.