
VISITA
PAPAL, MILLONARIO DESPLIEGUE EN VALENCIA EL PAPA ESTARA COMO EN EL
CIELO. 2.500 METROS de altar, temperatura controlada en el
escenario de 18 grados, cruz-faro de 35 metros, millón y medio
de visitantes, 5.000 policías... Valencia, que no está
reparando en gastos, quiere convertir la visita papal en un gran escaparate
para «vender» fuera la ciudad.
No pasará ni gota de calor el Papa en Valencia. Y eso
que su visita será los días 8 y 9 de julio. Pero para
cuidar a Benedicto XVI, los organizadores tienen previsto montar un
microclima especial que mantendrá la temperatura a 18 grados
centígrados en los 2.500 metros cuadrados del altar donde oficiará
las principales ceremonias y que costará más de 600.000
euros.
Por ser quien es, el vicario de Cristo, y porque su visita,
un evento mundial en la era de la globalización, será
una ocasión perfecta para proyectar la ciudad del Turia a todo
el planeta.
El evento está siendo organizado oficialmente por las
tres administraciones (Generalitat, Diputación y Ayuntamiento)
y el arzobispado. La Iglesia lo mima y los políticos le conceden
tanta importancia como a la Copa América de vela del 2007 y
lo preparan con esmero. Sin dejar nada al azar.
La estructura que servirá de altar se construirá encima
del puente de Monteolivete (junto al Palau de les Arts) y consta de
una plataforma de 2.500 metros cuadrados. Tendrá un lugar reservado
para la Familia Real, otro para el presidente del Gobierno y demás
autoridades políticas y otro para cardenales y obispos. Unos
3.000 co-celebrantes en total.
El altar donde oficiará el Papa estará elevado
a casi tres metros y, al lado, dispondrá de una cruz luminosa
de 35 metros de altura que servirá de «faro de los peregrinos».
Desde el altar, cada vez que las cámaras enfoquen al
Papa tendrán como telón de fondo casi dos millones de
personas y el incomparable marco de la ciudad moderna que ha crecido
en el viejo cauce del Túria. O lo que es lo mismo, una excelente
tarjeta de presentación de Valencia al mundo.
Además de encuentro religioso, el V Encuentro Mundial
de Familias «va a ser una proyección de Valencia en el
mundo entero. Cuando se enfoque al Papa se verán de fondo todos
los nuevos edificios de Calatrava», dice monseñor Esteban
Escudero, obispo auxiliar de Valencia y alma mater de la organización
por parte eclesiástica. «Va a ser un gran acontecimiento
social y eclesial».
Canal 9 será la encargada de proveer las imágenes
a todo el mundo. Se calcula que más de 250 millones de personas
verán en directo la misa del Papa. Ya están acreditados
más de 8.000 periodistas y el Museo Príncipe Felipe
acogerá 200 cabinas de radio y platós de televisión,
desde los que se divisará la ceremonia.
Más de 5.000 policías vigilarán por la seguridad
del Papa. Protección Civil, médicos, enfermeras, técnicos
en comunicaciones y voluntarios son algunos de los miembros que participarán
en «el dispositivo sanitario más importante realizado
hasta ahora en España», como dice el conseller de Sanidad,
Vicente Rambla.
Con 1.000 personas, 200 vehículos y un hospital de campaña,
además de los cinco centros hospitalarios de la ciudad. Aunque
uno, el Hospital Casa de la Salud estará reservado para, si
hiciese falta, atender al Pontífice y a su séquito.
Todo este despliegue podría costar entre 20 y 30 millones
de euros (5.000 millones de las antiguas pesetas).
La Iglesia pone millón y medio de fieles, 60 cardenales,
400 obispos y
4.000 curas, para acompañar al Papa Ratzinger en uno de sus
escasos viajes al extranjero. Desde que accedió al Papado,
Benedicto XVI sólo ha efectuado una visita al extranjero. Fue
a su país natal, Alemania, entre el 18 y el 21 de agosto del
año pasado, para asistir en Colonia a la clausura de la XX
Jornada Mundial de la Juventud. Entre el 25 y el 28 de mayo visitará
Polonia. Nada más hasta que en julio llegue a Valencia.
Se sugiere a cada peregrino que haga un donativo personal de
35 euros por adulto y 15 por joven. El medio millón de jóvenes
esperados dejarían, pues, 7,5 millones de euros y el millón
aproximado de adultos, otros 35 millones de euros. En total, 42,5
millones.
A cambio, cada participante recibirá la mochila del peregrino,
con el material para seguir los actos, una camiseta, un gorro y un
abanico.
También se aceptarán donativos que, según los
organizadores, «dan derecho a una deducción en la cuota
del IRPF».
Casi todo lo demás, lo ponen el Gobierno autonómico
y los empresarios valencianos. Por ejemplo, todos los adornos florales
los regala la Asociación de Floristas españoles. Y todas
las moquetas una empresa de Alicante. «Otras muchas empresas
quieren colaborar con bienes o especies», explica monseñor
Escudero.
Y Roma deja hacer, consciente de que esta visita servirá
para comprobar la popularidad de un Papa al que su antecesor dejó
muy alto el listón de los afectos. En Colonia, Benedicto XVI
jugaba en casa, y en su visita a Polonia lo hará en el campo
de Juan Pablo II. ¿Será la ciudad del Túria la
que convierta a Ratzinger en un Papa mediático?
El arzobispado valenciano, que tiene desde hace décadas
una excelente sintonía con el PP, el partido que gobierna en
la Generalitat y en el Ayuntamiento, trabaja con políticos
y empresarios para que el viaje sea un éxito en todos los sentidos.
El arzobispo, Agustín García Gascó, es
un madrileño recriado en Valencia. Ex secretario de la Conferencia
Episcopal, mantiene una profunda amistad con Eduardo Zaplana y una
estrecha relación con todos los políticos populares.
Aún así, no todos los católicos están
de acuerdo. «Es un despilfarro que escandaliza». Con frases
como ésta, un amplio colectivo de sacerdotes y laicos valencianos
denuncia «la opulencia, la ostentación y la manipulación
política» de la visita papal.
Y señalan directamente al arzobispo valenciano, Agustín
García Gasco, al que acusan de estar instrumentalizando una
visita que, en principio, debía ser de «carácter
estrictamente pastoral».
«El arzobispado de Valencia está potenciando una visita
que alejará al Papa del pueblo, utilizando unas instalaciones
gigantescas y carísimas», aseguran estas voces críticas.
Y ponen ejemplos concretos. Además, del «microclima
del altar para liberar al Papa y a los obispos co-celebrantes de los
calores de julio», denuncian la construcción de un apartamento
de 180 metros cuadrados para Benedicto XVI en el palacio episcopal,
así como «la edificación de 3.000 apartamentos
para los obispos invitados en el viejo seminario de Moncada».
Pero todo sea por la mayor gloria de Dios... y de Valencia.
del
corresponsal de LA SAGRISTIA en València